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En primera instancia puede sonar como una pregunta extraña. Parecería que hay gran diferencia entre estos dos conceptos.

Por un lado, el emprendimiento tiene que ver con una iniciativa económica. El deseo o voluntad por crear una fuente de ingresos.

El emprendimiento es un concepto muy popular en nuestra región, de hecho. Claro, como sociedades donde el trabajo asalariado es relativamente escaso en comparación con una dirección económica irregular, inevitablemente las personas tienen que emprender.

Y, ¿qué tiene que ver el “emprendimiento” con el desarrollo personal? Aparentemente muy poco. Una persona puede preocuparse muy poco por desarrollarse como tal y aún ser exitoso a través de su emprendimiento.

Esto quiere decir que no hace falta ser una buena persona para que te vaya bien en los negocios. ¿O estoy equivocado?



Pues la experiencia y la observación me han llevado a pensar lo contrario. El emprendimiento y el desarrollo personal son prácticamente lo mismo.

Difícilmente serás exitoso emprendiendo con el objetivo de generar valor si no estás dispuesto a cambiar y mejorarte, además de mejorar todo aquello que te rodea.

Claro, no puedo ser absolutista. Es obvio que la fortuna a veces da saltos inesperados y grandes fortunas terminan en las manos de personas con muy poco interés por desarrollarse personalmente. A mí me parece que este fenómeno puede explicarse diciendo simplemente que “la vida obra de maneras misteriosas”.

Pero inevitablemente, incluso con una fortuna que ha dado un salto inesperado hacia una persona que no tiene interés por desarrollarse personalmente, a cada cual le llegan sus propias lecciones en el momento adecuado.

Si no me crees, pregúntale a cualquier persona que haya encontrado fortuna de manera prematura. Están repletos de problemas y retos que los obligan a enfrentar la necesidad de desarrollarse personalmente.

Pero en la amplia mayoría de los casos, el nivel de desarrollo personal que una persona es capaz de alcanzar define su relación con sus propios proyectos y con los resultados económicos que es capaz de alcanzar. De hecho, del desarrollo personal de un individuo dependen todas sus circunstancias y todas ellas son importantes para sobrevivir primero y para tener éxito después.

Desde esta perspectiva, es lamentable que tengamos referentes de desarrollo personal que se enfocan en el lado económico de la ecuación porque están reforzando la incapacidad de las personas para darse cuenta que el emprendimiento es exactamente lo mismo que el desarrollo personal.

Para emprender cualquier proyecto, es crítico estar dispuesto a cambiar para ser mejor. ¿Quieres un flujo de dinero mejor que el promedio? Pues tienes que ser mejor que el promedio. Un mejor apretón de manos, una mejor sonrisa, una mejor capacidad para guiar y sostener el esfuerzo cuando las estaciones convierten el mercado en un contexto de supervivencia (como en un invierno).

Y son estas cualidades las que harán posible un futuro distinto al presente.

De tu habilidad para cambiar de manera positiva depende que tu futuro sea distinto a tu presente, para mejor. Y de tu inhabilidad para cambiar depende que las circunstancias sigan siendo las mismas.

El emprendimiento y el desarrollo personal son prácticamente lo mismo.

Esteban Muirragui

Esteban Muirragui

Consultor en Estrategia y Marketing Digital

Psicólogo, Estratega y Especialista en Marketing Digital, graduado en la Universidad San Francisco de Quito, la Asociación Española de Psicología Conductual de Granada y el IEBS de Barcelona. Fundador de Código.Digital como una comunidad de estrategas, artistas y especialistas en comunicación.